CicloTurismo: Impacto en la economía local?

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Foto: fuente externa

Por: Juan Fco. Conde

¿Sabes qué es cicloturismo?

Podemos definir el cicloturismo como el resultado de viajar, conocer y disfrutar nuevos lugares utilizando la bicicleta como medio de transporte. De forma económica esta actividad nos permite entrar en contacto con la gente, su estilo de vida, sus paisajes, sabores y costumbres. Permite además vivir experiencias que difícilmente podríamos disfrutar al viajar en otro tipo de vehículos.

Luego de esta introducción he llegado a la conclusión que estamos presenciando el auge en el país de este tipo de turismo. Los grupos de ciclismo a nivel nacional han dado los primeros pasos para impulsarlo, incluso sin proponérselo, al realizar casi mensualmente eventos y actividades que concentran, en muchas ocasiones, a centenares de ciudadanos que se trasladan de un pueblo a otro.

Puedo afirmar sin temor a equivocarme que el movimiento económico que se desprenden de estas actividades nunca han sido blanco de atención para el diseño de políticas de Estado referentes a este tema. Ni el gobierno, o en su defecto, el Ministerio de Turismo, no ha dado seguimiento a tales movimientos.

Quiero destacar con esto que cada vez que un grupo hace un invitación a su pueblo natal, incentiva la economía de esa ciudad por la cantidad de ciclistas que responden a los llamados a recorrer sus trillos, montes y ciudades. Tal es el caso, por poner sólo algunos ejemplos, de Los Perezosos quiénes reúnen a casi 2,000 ciclistas en la ciudad de Moca, o Ciclo MTB con su evento anual a Cabrera. En la Capital tenemos el caso muy conocido por todos que es el colmado El Primaso, dejó de ser un colmado pequeño a convertirse en el oasis y destino de todo ciclista que visita los trillos del Higuero.
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¿De qué forma ayudan estos eventos a la economía local?. De diferentes maneras: el público compra y consume en los negocios de esa localidad; es dinero limpio que llega desde la ciudad Capital y de otros rincones del país; incentiva la creación de nuevos negocios y empleos, etc.
Deberíamos, unidos, hacer un llamado de atención a las autoridades para que apoyen y faciliten el desarrollo de lo que en el futuro podría representar un aumento en la cantidad de turistas, la variedad en la oferta turística, una nueva fuente de generación de divisas.
Por otro lado, en la ciudad de Santo Domingo esto representa una oportunidad que no se debe pasar por alto para concluir y desarrollar la ciclovía iniciada en la gestión del alcalde Roberto Salcedo. Se preguntaran ¿por qué viene esto a colación?, bueno la respuesta tiene que ver con el desarrollo de hoteles de alta gama en la Av. Winston Churchill, la Abraham Lincoln y el polígono central de la ciudad de Santo Domingo.
Una idea al aire es que se pudiese ofertar paseos guiados por la ciudad, recorridos por los malls y plazas de las avenidas antes mencionadas. Se podría hacer un corredor para conectar, vía el expreso 27 de febrero, con la remozada Zona Colonial. Estoy seguro de que se podría desarrollar nuevos tipos de negocios en estas áreas referentes en torno al ciclismo.

Nuestros ciudadanos podrían además imitar la acción del extranjero al ver su ejemplo en las calles.

El estado se vería en la obligación de asegurar estas zonas para evitar el descrédito a nivel internacional por accidentes o robos a turistas tal como se realizan actualmente en nuestro país, los operativos en las playas, zonas turísticas y la Zona Colonial.

Nos colocaría en el ojo de los organismos internacionales que procuran el desarrollo verde de la naciones.

Nuestra ciudad posee las condiciones geográficas por su corta distancia entre los puntos más lejanos, la planicie, y sólo algunos farallones en la zona urbana. La ciudad posee lugares públicos como parques, plazas, hostales para turismo económico, servicio de alquiler de bicicletas y tours urbanos guiados.
En un futuro no lejano son pasos muy buenos para el cicloturismo, pero aun no lo es desde el punto de vista de la movilidad urbana.

 ¿Qué necesitamos mejorar?

Debemos de mejorar ciertos puntos que ya hemos tratado en un post anterior, titulado: “¿Sostenibilidad, moda o conciencia del uso de la bicicleta?” para poder dar a conocer nuestras ciudades y pueblos al mundo como un destino de cicloturismo.
  1. Crear normativas y leyes para protección del ciclista y el peatón.
  2. Mejorar las condiciones para los ciudadanos que se movilizan en bicicleta en forma habitual.
  3. La construcción de infraestructuras adecuadas y de calidad (ciclovías, ciclobandas, ciclopistas) para fomentar el espacio compartido entre las ciudadanía.
  4. Ciclo-parqueaderos públicos.
  5. Rentas de bicicletas en las principales vías.
  6. La intermovilidad.
Ojalá las autoridades tomen esto como un estímulo para potenciar la capital y el turismo interno, y no solo como una opinión más.
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Lo divertido de andar en bicicleta”

Por: Juan Fco. Conde

¿Cuando dejó de ser divertido andar en bicicleta? Con esta interrogante iniciamos este post.

Esta reflexión trae recuerdos de mi niñez; primero en una Chopper amarilla que me dejaron los Reyes Magos y luego mi Gazelle roja aro 20″. Nos reuníamos a escondidas un grupo de amiguitos y nos dábamos a la tarea de recorrer, en aquel entonces, todas las áreas circundantes de “Los Tres Ojos” como se le identificaba a la urbanización ubicada frente al Parque Mirador del Este. Cómo olvidar tantas piruetas sobre los cimientos de lo que luego se convertiría en un emblema de la ciudad de santo domingo: El Faro a Colón.

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Nuestro punto de reunión era: el colmado de Don Chichí; allí cojíamos un “fiao” de un refresco, un par de masitas, “añuga perro”, o cualquier merienda que nos permitiera pedalear sin temor a detenernos por hambre.

Aquella sensación de libertad y camaradería que nos llevó al Ensanche Ozama, Villa Duarte, El Farolito, Alma Rosa, Los Minas, o ser tan arriesgados de cruzar el Puente de las Bicicletas para recorrer las calles Arzobispo Meriño y el Conde repletas de carros Austin de los años 50’s conchando. Sus comercios, llenos de vitrinas como la de la tienda La Margarita donde nos deleitabamos con el Santa Claus meciéndose mientras soñábamos con los juguetes que recibiríamos esa navidad.

Cómo olvidar los compinches de estas hazañas: Rafelito y Ronny. Verdaderamente disfrutamos hasta nuestra adolescencia donde ya los intereses y compromisos fueron diferenciando nuestra agenda de vida.

Ya pasado los años miro hacia atrás y pienso con nostalgia en aquellos días de libertad. Todo lo anterior contrasta mucho con lo que hoy día vivimos.

Es una virtud que Santo Domingo cuente hoy en día con tantos grupos de ciclismo tan organizados y formales, que ciertamente han logrado el auge de los paseos citadinos. Sin embargo no puedo dejar de preguntarme ¿en qué momento pedalear dejó de ser simplemente un espacio para el disfrute plácido e inocente?, o, ¿es que el significado de pedalear con libertad ha sido redefinido?

Entiendo que la falta de seguridad ciudadana, unido a la necesidad de pertenencia a un grupo social con intereses comunes, ha influido en el auge de estos grupos y que los mismos además suelan agotar una planificación rigurosa al armar los paseos, aunque sean urbanos. Tema que detallaremos con mas detalle en un próximo post.

Aún así, se me hace difícil acostumbrarme a que ante la idea de armar cualquier paseo, todos pregunten de inmediato, ¿cuanto vale la inscripción?, ¿Si habrá rifa?, ¿si habrá “oasis” en el recorrido?, ¿Cuál es la ruta?, ¿ Si habrá escobas?, ¿Cuál es la logística?… ¿Será que perdimos el deseo de sorprendernos y todo tiene que estar previamente pautado?

De ser así es una pena que deseemos que todo esté establecido y no tengamos una apertura a lo espontáneo, a montar por el simple placer de experimentar esa sensación de libertad, de compartir con los compañeros, y simplemente divertirse sin importar la cantidad de kilómetros recorridos, si tenías o no el jersey o la zapatillas adecuadas, mucho menos si alguien asumiría el “rol” de “escoba”.

Para mí, en lo personal sea un paseo, una carrera, o trasladarse dentro de la ciudad, la acción de andar en bicicleta lleva a un estado de flujo emocional que algunos han descrito como estar “en la zona o fluir”, esto significa “disfrutar plenamente del rodar en bici”.

Por esto me atrevo a decir que una de las razones por la cual las personas montan bicicleta  es porque con el tiempo y las vivencias con los amigos en cada paseo, hacen de esta forma de movilidad una adicción por la adrenalina y las sensaciones envueltas.

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Foto: Elvis Rodriguez

 

Hago referencia a un artículo que leí hace unos años, publicado en La Tercera.com

Cito:

-“Cuando el deportista o ciclista “fluye”, tiene una sensación de estar poseído por un alto grado de concentración activa, absorción total de cada movimiento, superación del ego y llegada a un punto cúlmine que hace desaparecer los problemas y la noción del tiempo. La experiencia de flujo requiere de una perfecta y equilibrada integración de cuerpo y mente.

Llegar a este estado durante una actividad deportiva permite una eficiente integración de funciones conscientes e inconscientes, que confluyen en una mejor coordinación motora, sensación que es descrita como algo que no requiere un esfuerzo ni atención especial a pesar de alcanzar un máximo rendimiento. “Es el esfuerzo sin esforzarse”, como describe el sicólogo deportivo John F. Murray.

La neurobiología y psicología indican que la experiencia de flujo estaría al alcance de todos los seres humanos y no depende de lo que se haga, sino más bien de cómo se realiza una actividad. Sin duda que la bicicleta es un medio para lograr ese estado de flujo.”-

Estas últimas líneas de cierre resumen magníficamente este post:

-“Los invitamos a seguir pedaleando para encontrar ese momento donde fluimos, donde el mundo se paraliza y la bicicleta y hombre se unen”. La Tercera.com