Lo divertido de andar en bicicleta”

Por: Juan Fco. Conde

¿Cuando dejó de ser divertido andar en bicicleta? Con esta interrogante iniciamos este post.

Esta reflexión trae recuerdos de mi niñez; primero en una Chopper amarilla que me dejaron los Reyes Magos y luego mi Gazelle roja aro 20″. Nos reuníamos a escondidas un grupo de amiguitos y nos dábamos a la tarea de recorrer, en aquel entonces, todas las áreas circundantes de “Los Tres Ojos” como se le identificaba a la urbanización ubicada frente al Parque Mirador del Este. Cómo olvidar tantas piruetas sobre los cimientos de lo que luego se convertiría en un emblema de la ciudad de santo domingo: El Faro a Colón.

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Nuestro punto de reunión era: el colmado de Don Chichí; allí cojíamos un “fiao” de un refresco, un par de masitas, “añuga perro”, o cualquier merienda que nos permitiera pedalear sin temor a detenernos por hambre.

Aquella sensación de libertad y camaradería que nos llevó al Ensanche Ozama, Villa Duarte, El Farolito, Alma Rosa, Los Minas, o ser tan arriesgados de cruzar el Puente de las Bicicletas para recorrer las calles Arzobispo Meriño y el Conde repletas de carros Austin de los años 50’s conchando. Sus comercios, llenos de vitrinas como la de la tienda La Margarita donde nos deleitabamos con el Santa Claus meciéndose mientras soñábamos con los juguetes que recibiríamos esa navidad.

Cómo olvidar los compinches de estas hazañas: Rafelito y Ronny. Verdaderamente disfrutamos hasta nuestra adolescencia donde ya los intereses y compromisos fueron diferenciando nuestra agenda de vida.

Ya pasado los años miro hacia atrás y pienso con nostalgia en aquellos días de libertad. Todo lo anterior contrasta mucho con lo que hoy día vivimos.

Es una virtud que Santo Domingo cuente hoy en día con tantos grupos de ciclismo tan organizados y formales, que ciertamente han logrado el auge de los paseos citadinos. Sin embargo no puedo dejar de preguntarme ¿en qué momento pedalear dejó de ser simplemente un espacio para el disfrute plácido e inocente?, o, ¿es que el significado de pedalear con libertad ha sido redefinido?

Entiendo que la falta de seguridad ciudadana, unido a la necesidad de pertenencia a un grupo social con intereses comunes, ha influido en el auge de estos grupos y que los mismos además suelan agotar una planificación rigurosa al armar los paseos, aunque sean urbanos. Tema que detallaremos con mas detalle en un próximo post.

Aún así, se me hace difícil acostumbrarme a que ante la idea de armar cualquier paseo, todos pregunten de inmediato, ¿cuanto vale la inscripción?, ¿Si habrá rifa?, ¿si habrá “oasis” en el recorrido?, ¿Cuál es la ruta?, ¿ Si habrá escobas?, ¿Cuál es la logística?… ¿Será que perdimos el deseo de sorprendernos y todo tiene que estar previamente pautado?

De ser así es una pena que deseemos que todo esté establecido y no tengamos una apertura a lo espontáneo, a montar por el simple placer de experimentar esa sensación de libertad, de compartir con los compañeros, y simplemente divertirse sin importar la cantidad de kilómetros recorridos, si tenías o no el jersey o la zapatillas adecuadas, mucho menos si alguien asumiría el “rol” de “escoba”.

Para mí, en lo personal sea un paseo, una carrera, o trasladarse dentro de la ciudad, la acción de andar en bicicleta lleva a un estado de flujo emocional que algunos han descrito como estar “en la zona o fluir”, esto significa “disfrutar plenamente del rodar en bici”.

Por esto me atrevo a decir que una de las razones por la cual las personas montan bicicleta  es porque con el tiempo y las vivencias con los amigos en cada paseo, hacen de esta forma de movilidad una adicción por la adrenalina y las sensaciones envueltas.

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Foto: Elvis Rodriguez

 

Hago referencia a un artículo que leí hace unos años, publicado en La Tercera.com

Cito:

-“Cuando el deportista o ciclista “fluye”, tiene una sensación de estar poseído por un alto grado de concentración activa, absorción total de cada movimiento, superación del ego y llegada a un punto cúlmine que hace desaparecer los problemas y la noción del tiempo. La experiencia de flujo requiere de una perfecta y equilibrada integración de cuerpo y mente.

Llegar a este estado durante una actividad deportiva permite una eficiente integración de funciones conscientes e inconscientes, que confluyen en una mejor coordinación motora, sensación que es descrita como algo que no requiere un esfuerzo ni atención especial a pesar de alcanzar un máximo rendimiento. “Es el esfuerzo sin esforzarse”, como describe el sicólogo deportivo John F. Murray.

La neurobiología y psicología indican que la experiencia de flujo estaría al alcance de todos los seres humanos y no depende de lo que se haga, sino más bien de cómo se realiza una actividad. Sin duda que la bicicleta es un medio para lograr ese estado de flujo.”-

Estas últimas líneas de cierre resumen magníficamente este post:

-“Los invitamos a seguir pedaleando para encontrar ese momento donde fluimos, donde el mundo se paraliza y la bicicleta y hombre se unen”. La Tercera.com

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