6 de junio de 1944, conocido como el día D, los soldados aliados atravesaron el Canal de la Mancha para llegar a Francia para abrir hacer frente a las fuerzas de Adolf Hitler e iniciar el camino de la liberación hasta llegar a la ciudad de Berlín.

Los Aliados atacaron las carreteras y las vías férreas con la intención de aislar y evitar que los refuerzos alemanes llegaran a ayudar. La ofensiva debía ser dispersa para no poner en aviso a los enemigos sobre dónde harían el desembarco.

Bautizaron aquella operación con el nombre de “Overlord”.

Desde Inglaterra, despegaron más de 800 aviones de transportes C-47 Dakota enlazados con planeadores Horsa que albergaban a los 13.000 paracaidistas. Una anécdota muy interesante fue la maniobra de distracción sobre la ciudad francesa de Caen, donde los bombarderos lanzaron desde el aire paracaídas con muñecos de goma con pequeños explosivos que detonaban al caer al suelo.

Esta distracción causó confusión a los soldados alemanes, quienes pensaron que se trataba del ataque principal, cayeron en el señuelo llevando consigo toda su artillería antiaérea. Una hora después, más de 8.000 soldados británicos saltaron desde las aeronaves C-47 sobre la zona liberada. Los soldados britanicos saltaron con bicicletas plegables de más de diez kilos y medio cada una.

La estrategia de dotar a los paracaidistas con bicicletas era en el entendido que podrían recorrer largas distancias rápidamente en silencio y no ser detectados.

Las ruedas estaban sujetas a un cable del paracaídas, lo que hacía que fuera seguro saltar de un avión con la bici. Cuando el paracaidista caía al suelo podía usar la correa y liberarse rapidamente para soltar la bicicleta. En algunos casos por el peso que significaba este transporte para los soldados estos las abandonaban en cualquier lugar.

El modelo de bicicleta utilizado por franceses, británicos y canadienses para la Segunda Guerra Mundial era la BSA Airborne Folding Paratrooper Bicycle, se estima que fueron fabricadas más de 60.000 unidades entre el periodo de 1942 a 1945. Otra nota curiosa, fue el hecho de que la 9º Brigada de Infantería Canadiense desembarcó montados sobre sus bicicletas.

Bicicletas y la guerra

El transporte en los combates cuenta con una larga historia y las guerras modernas han demostrado que las bicicletas han sido un buen aliado. Los franceses fueron los primeros en introducir oficialmente la el uso de la bicicleta en 1887. Aunque se presume que son los británicos quienes la utilizaron por primera vez en batalla, supuestamente la incorporaron en 1885.

Es en la Segunda Guerra Mundial cuando las bicicletas demostran su valor. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán empleó bicicletas para invadir Noruega y Polonia. Por otro lado, el ejército japonés las utilizó más bicicletas que ningún otro país; especialmente en la invasión de Malasia, en Singapur.

Según la historia, el motivo principal era la escasez de combustible.

Algo con lo que los japoneses no contarían con la escasez de caucho y debían montar en bicicleta grandes distancias con las gomas pinchadas.

Este medio también fue empleado por el 25 Cuerpo de Infantería Ciclista norteamericano en 1890; por los alemanes en la conquista de Polonia en 1939, y más recientemente por el Regimiento Ciclista Suizo que lo hizo hasta 2001.