Lo que hoy vemos como una explosión de ciclovías, rodadas nocturnas y una ciudad que intenta reconquistar sus calles, no es una moda pasajera. La Historia del ciclismo en República Dominicana es una crónica de resistencia que supera el siglo de vida. Si en nuestro post sobre el Origen del Ciclismo analizamos la llegada técnica de la bicicleta en República Dominicana, esta es la recopilación definitiva de los primeros ciclistas en RD, las rutas y las anécdotas que forjaron nuestra identidad sobre dos ruedas, desde finales del siglo XIX hasta los héroes que hoy rescatamos para nuestra memoria colectiva en Soy Ciclista Urbano.
1895–1900: El Despertar: William Palmer y la Décima de Alix
La historia oficial sitúa el inicio de esta aventura en agosto de 1895, cuando el inglés William Palmer realizó la primera demostración pública de una bicicleta en el país. En aquel entonces, poseer una bicicleta marca Crescent costaba unos 125 pesos mexicanos —un lujo prohibitivo si consideramos que un coche con tres caballos costaba 400—, pero ya se perfilaba como el símbolo definitivo de la modernidad tecnológica.
El impacto fue inmediato. Para 1896, ya se documentaba la primera carrera de bicicletas. El entusiasmo fue tal que para 1897 la capital ya contaba con un «velódromo«, demostrando que la bicicleta no solo se adoptó como transporte, sino como una actividad competitiva estructurada. Fue en este contexto que el gran Juan Antonio Alix inmortalizó el sentimiento popular en su décima «La Bicicleta» (1897), captando con humor y maestría la mezcla de asombro y libertad que traía este artefacto a nuestras calles.
1917–1941: El Ciclismo de Calle: El Conde y el Control Policial
Antes de las pistas especializadas, el «velódromo» era el asfalto urbano. La calle El Conde se convirtió en el escenario principal de las primeras manifestaciones competitivas. Hacia 1917, las carreras en esta vía eran tan comunes que atraían a multitudes, generando tanto fanatismo como preocupación.

Para 1937, periódicos como La Opinión ya advertían sobre la necesidad de que la policía interviniera ante las «peligrosas competencias de velocidad» en la vía pública. A pesar de las restricciones, el crecimiento fue imparable. Los registros de 1941 muestran un salto cuantitativo asombroso: el parque de bicicletas en el país ya superaba las 3,200 unidades, un crecimiento masivo comparado con las apenas 853 registradas solo cinco años antes.
Rutas Regionales: De Elías Piña a Baní

El pedal fue un motor de orgullo en todo el territorio, con rutas y protagonistas que hoy documentamos con nombre y apellido:
- Baní: Donde se destaca la figura de Benigno Antonio Bretón Veras como el pionero indiscutible de las rutas sureñas, organizando y compitiendo cuando los caminos eran puras trochas.
- Elías Piña: Territorio dominado por la tenacidad de Clodomiro Henríquez, quien llevó la competición a la frontera profunda, demostrando que no había distancia insalvable para un ciclista decidido.
- El Récord de la Carretera: Rafael Darío Rodríguez estableció un hito histórico al romper el récord nacional en la ruta Ciudad Trujillo–Santiago, consolidando una de las pruebas de resistencia más emblemáticas y respetadas de la época.


1940–1959: La Tecnología y la Influencia Japonesa

A mediados del siglo XX, el ciclismo se profesionalizó gracias a la llegada de tecnología europea. Los Hermanos De Lillo (Pietro y Cósimo) fueron fundamentales; Pietro no solo compitió ferozmente, sino que en 1949 trajo las legendarias bicicletas Bianchi a su local de la calle 30 de Marzo #100. A este esfuerzo se sumó Franklin Trujillo, quien fue clave al facilitar la llegada de las bicicletas Peugeot, elevando el estándar técnico de toda una generación.

Un factor social que transformó definitivamente el uso de la bicicleta en el país ocurrió en 1956. Con el asentamiento de inmigrantes japoneses en zonas agrícolas como Constanza y Dajabón, se introdujo y masificó el uso de bicicletas, triciclos y pequeños motores adaptados para la carga. Este hito es fundamental para nuestra historia porque cambió la percepción del vehículo: dejó de ser un objeto exclusivo de recreación o deporte para convertirse en una herramienta vital de trabajo, carga y sustento para el campo dominicano.
En esta etapa brillaron nombres como Tancredo Aybar Castellanos, José Joaquín Ulerio, Raúl Tavárez y Rafael Pereyra, este último recordado por su asombrosa destreza técnica sobre la máquina.

1964: El Hito del Aeropuerto General Andrews
No se puede escribir esta historia sin detenerse en el año 1964. Ante el abandono oficial del deporte, un grupo de visionarios liderado por John Figueroa, Manuel Antonio Amador y José Leal fundó el Club Ciclístico de Santo Domingo.
Su santuario era el antiguo Aeropuerto General Andrews. Allí organizaban circuitos de 20 kilómetros que atraían a cientos de personas. La precariedad era el pan de cada día: los ganadores de las competencias a menudo se veían obligados a vender sus bicicletas al terminar la carrera, simplemente porque en el país no existían repuestos o «tubulares» disponibles para seguir rodando. Esa fe indomable es el cimiento de lo que hoy disfrutamos.
La Familia Rodríguez: El Auge de la Competición
Hacia finales de los 70 y principios de los 80, el ciclismo encontró su soporte más sólido en el esfuerzo de los hermanos Juan Luis, Tony y Margarita Rodríguez. Su impacto fue total:
- Juan Luis Rodríguez: Referente indiscutible, Campeón Nacional (1976) y Ciclista del Año (1977). Junto a su esposa Lucila Vargas, fundó en 1988 Aro & Pedal, profesionalizando el soporte técnico en el país.
- Tony Rodríguez: Integrante destacado del Club Ortiz Celado, una figura de peso en las rutas nacionales que elevó el nivel competitivo con su disciplina técnica.
- Margarita Rodríguez: Una pionera absoluta que dominó el asfalto y el agua. La prensa de la época la coronó como la «Reina del Triatlón» tras conquistar el Primer Triatlón Nacional Aro & Pedal en 1991.
Este crecimiento fue impulsado por una red de patrocinadores que creyeron en el pedal: Cerveza Quisqueya, Malta Löwenbraü, Cigarros Montecarlo, Banco Hipotecario Cibao (BHC) y Harina Mazorca. Mención especial merece la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), donde figuras como Ingrid Toca de Hermida y la gestión de Genaro Luis (entonces presidente de FEDOCI) impulsaron la emblemática Copa Cero de Oro, plataforma donde brillaron atletas como Winston González.
Galería de Honor: Nombres que Hicieron Historia
Para que el tiempo no borre sus huellas, rescatamos en este espacio a los protagonistas identificados en nuestra investigación:
Figuras de Trascendencia Histórica: William Palmer, Tancredo Aybar Castellanos, José Joaquín Ulerio, Otoniel Acevedo, Rafael Pimentel, Raúl Tavárez, Clodomiro Henríquez, Rafael Rodríguez Méndez, Rafael Tejada Martínez, Manuel Hernández, Cósimo De Lillo, Darío Rodríguez, Manuel de Jesús Zapata, Donald Reid Cabral, Jaime Castañaga, Rafael Scheker, Laurel Rodríguez, José Miguel Brea, John Figueroa, José Joaquín Peña Morel, Juan Isidro Pérez Peña y Benigno Antonio Bretón Veras.
Atletas de Época: Marino García, José Leal, Félix Cepeda, Manuel Amador, Julio Then, Víctor Abreu, Domingo Jorge, Eddy Padilla, Renso Deschamps, José Marte, Gustavo López, Francisco Vargas, Jacinto Reynoso, Enrique Rodríguez, Felipe Floreman, Winston González y los hermanos Juan Luis, Tony y Margarita Rodríguez.
Los Cronistas de la Ruta (Voces y Propulsores): El ciclismo no existiría sin quienes lo contaron como Leo Corporán, Ramón Martín Olivo, Cuqui Córdova y Domingo Batista, entre otras figuras ligadas al periodismo e información noticiosa y deportiva en diferentes épocas. Sus relatos en el periódico Hoy, Listín Diario, El Nacional, La Noticia y la Revista Ahora, documentaron las hazañas que hoy rescatamos.
Un Legado que Sigue Rodando
La historia que rescatamos para este libro no son fechas muertas; es la base de nuestra movilidad actual. Desde el activismo de Claudio Caamaño, hasta iniciativas ciudadanas como Zona Bici (José Miguel Paliza) y Bike 2 Work (Nelson Peralta), la bicicleta sigue siendo una herramienta de transformación nacional.
Cada ciclista que hoy utiliza una ciclovía o se une a un paseo nocturno es heredero de esa «fe de muchachos» de 1964. Estos nombres son los cimientos sobre los que hoy pedaleamos nosotros, transformando la historia en una realidad urbana que busca ciudades más humanas, limpias y eficientes.
Ayúdanos a reconstruir nuestra historia
Este post es parte de la investigación para el libro sobre la Historia de la Bicicleta en Repblica Dominicana. ¿Tienes fotos antiguas, recortes de prensa de la Revista Ahora o recuerdos de las competencias en tu barrio? Déjanos tu comentario abajo. Tu memoria es la pieza invaluable que nos permite rescatar el alma de nuestro ciclismo.




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