cuando la historia comienza con dudas
La historia del ciclismo no empieza con una bicicleta perfecta, ni con un invento claramente definido. Comienza, como muchas otras historias humanas, en la frontera difusa entre la imaginación, la experimentación y el mito.
Durante décadas, se enseñó que el origen de la bicicleta podía rastrearse hasta finales del siglo XVIII, con un curioso artefacto atribuido a un aristócrata francés: el conde Mede de Sivrac. Su supuesta creación, el celerífero, fue considerada durante mucho tiempo como el primer paso hacia la bicicleta moderna.
Pero, ¿y si esa historia nunca ocurrió realmente?

El celerífero: una invención envuelta en misterio
Según el relato tradicional, alrededor de 1790, Mede de Sivrac habría diseñado un dispositivo de madera compuesto por dos ruedas alineadas, conectadas por una estructura rígida. Sin pedales, sin cadena, sin dirección, el usuario debía impulsarse con los pies contra el suelo.
Algunas versiones incluso describen el artefacto con forma de animal, lo que lo acerca más a un objeto curioso que a un verdadero vehículo funcional.
Sin embargo, al analizar con detenimiento las fuentes históricas, surge un problema:
no existen documentos contemporáneos que confirmen la existencia del celerífero en esa época.
Muchos historiadores coinciden en que esta historia pudo haber sido construida décadas después, posiblemente en el siglo XIX, como un intento de darle un origen más antiguo —y romántico— a la bicicleta.
En otras palabras, el celerífero podría no ser el inicio del ciclismo… sino el primer gran mito de su historia.
Karl Drais y el nacimiento real de la bicicleta

Si dejamos de lado las leyendas, el primer paso documentado hacia la bicicleta moderna nos lleva a 1817, cuando el inventor alemán Karl Drais presentó su “máquina de correr”, conocida hoy como draisiana.
A diferencia del supuesto celerífero, este invento sí introdujo un elemento revolucionario:
la dirección en la rueda delantera.
Este detalle, que hoy parece básico, marcó un antes y un después. Por primera vez, un vehículo de dos ruedas podía ser equilibrado y dirigido de manera controlada.
La draisiana no tenía pedales —el usuario también se impulsaba con los pies—, pero estableció el principio fundamental sobre el cual evolucionaría la bicicleta.
Fue, sin duda, el verdadero punto de partida.
Entre mito y realidad: cómo se construye la historia del ciclismo
La historia del ciclismo no es una línea recta. Es un proceso lleno de intentos fallidos, ideas adelantadas a su tiempo y relatos que se transforman con los años.
El caso del celerífero nos recuerda algo esencial:
la historia no solo se basa en hechos, sino también en cómo esos hechos son contados, reinterpretados e incluso imaginados.
Durante el siglo XIX, cuando la bicicleta comenzaba a popularizarse en Europa, existía un fuerte interés por construir un pasado más largo y prestigioso para este nuevo invento. En ese contexto, figuras como Sivrac encajaban perfectamente.
Pero con el tiempo, la investigación histórica ha ido afinando la mirada, separando la tradición de la evidencia.
De Europa al Caribe: una historia que aún estamos escribiendo
Aquí es donde este viaje global se vuelve especialmente relevante para nosotros.
Mientras en Europa la bicicleta evolucionaba desde la rústica draisiana hasta los modelos modernos con pedales, cadena y neumáticos —impulsados por innovaciones como las de la familia Michelin—, en el Caribe el panorama fue muy distinto. Particularmente en la República Dominicana, su llegada y desarrollo siguieron un camino propio, fascinante y, lamentablemente, mucho menos documentado.
Y ahí es precisamente donde entra el compromiso de Soy Ciclista Urbano.
No nos conformamos con dejar esas preguntas en el aire como un simple misterio del pasado. A través del trabajo de investigación histórica que venimos realizando en esta plataforma, nos hemos propuesto rescatar nuestra propia memoria sobre ruedas y responder interrogantes fundamentales:
- ¿Cuándo rodaron las primeras bicicletas en suelo dominicano?
- ¿Quiénes fueron esos pioneros que desafiaron el transporte tradicional de la época?
- ¿Cómo se integró este vehículo a la evolución vial de nuestras ciudades?
Este esfuerzo por rescatar el pasado ya está dando sus primeros frutos. De hecho, en algunos artículos de investigación que ya hemos publicado en el sitio, empezamos a armar este rompecabezas histórico, explorando hitos clave como cómo llegó la bicicleta a la República Dominicana o la evolución de la Historia de las tiendas de bicicletas en República Dominicana, la institucionalizacion del ciclismo o las primeras competencias. Esta es una investigación viva, de la cual apenas estamos escribiendo los primeros capítulos.
pedalear también es recordar
En Soy Ciclista Urbano, entender el pasado, la historia y el origen de la bicicleta en República Dominicana no es un ejercicio nostálgico, sino una herramienta para interpretar el presente.
Así como el celerífero representa un mito que necesitó ser cuestionado, hoy también vivimos una etapa donde el ciclismo urbano está redefiniéndose: nuevas tecnologías, nuevas normas, nuevas tensiones en la movilidad.
Quizás dentro de cien o doscientos años, alguien mire hacia atrás y trate de reconstruir nuestra historia.
Y como nosotros hoy, tendrá que distinguir entre lo que realmente ocurrió… y lo que simplemente creímos que había pasado.

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