Por: Juan Conde
Ciclismo y feminidad: historias sobre dos ruedas

Nota editorial: Este artículo fue escrito originalmente hace varios años. Algunos de los grupos y ciclistas mencionados reflejan el panorama del ciclismo femenino en la República Dominicana en ese momento.
Aunque el mes de octubre —dedicado a la prevención del cáncer de mama— ya ha pasado, había decidido escribir algo relacionado con ciclismo y feminidad. Entre tantos proyectos pendientes y temas acumulados para el blog, este era uno que tenía tiempo queriendo abordar.
Elegí escribir, obviamente, sobre el papel que con los años ha jugado la mujer dentro del mundo de la bicicleta. También quería mencionar algunos ejemplos del contexto local en Santo Domingo, donde poco a poco comenzaron a surgir iniciativas femeninas dentro de una disciplina que durante mucho tiempo fue practicada mayormente por hombres.
Mujeres que comenzaron a pedalear en Santo Domingo
En aquellos años comenzaron a surgir grupos como CTT Chicas Todo Terreno, que —sin temor a equivocarme— podría considerarse uno de los primeros colectivos de ciclismo completamente femenino en el país.
Al hablar de las mujeres dentro del ámbito ciclístico local también es justo mencionar a jóvenes como Rosalba Valerio, Dreidy Luciano, Gianny Mercedes, Katy Pantaleón, Alba Hilario y Joanny Flores, entre otras que comenzaron a abrir camino en el ciclismo dominicano, tanto en el asfalto como en los senderos de montaña.
También vale la pena mencionar iniciativas que surgieron fuera de la capital. En Baní, por ejemplo, un grupo que comenzaba a hacerse camino era Las Guerreras de Dios Club de Ciclismo, un colectivo femenino que empezó a organizar actividades y campañas en beneficio del ciclismo en su comunidad.
En nuestro propio entorno familiar también hemos vivido de cerca cómo la bicicleta puede formar parte de momentos importantes de la vida. Un ejemplo fue lo que llamamos nuestro ciclo compromiso, una forma muy especial de celebrar nuestra relación sobre dos ruedas junto a mi esposa Elaine Hernández. Más adelante esa idea evolucionaría hasta convertirse en lo que compartimos en el blog como la Cicloboda, una celebración donde la bicicleta se convirtió en protagonista de un momento tan significativo como el matrimonio.
Puedes conocer esa historia en nuestro artículo sobre la Cicloboda, donde contamos cómo el ciclismo también puede ser una forma de celebrar el amor y la vida cotidiana.
Una pionera mundial: Annie Londonderry

Si desempolvamos un poco de historia del ciclismo femenino, es inevitable hablar de Annie Londonderry.
Annie Cohen Kopchovsky fue una ciclista, periodista y aventurera que se convertiría en la primera mujer en recorrer el mundo en bicicleta.
Nació en 1870 en Riga (en la actual Letonia), dentro de una familia judía que emigró a Estados Unidos cuando ella aún era niña. Más adelante se casó con Max Kopchovsky en 1888 y tuvo tres hijos.
En 1894, Annie aceptó un desafío extraordinario: dar la vuelta al mundo en bicicleta en un plazo de 15 meses, con un premio de 5,000 dólares, una suma enorme para la época.
Aunque tenía poca experiencia en la bicicleta, decidió intentarlo. Partió desde Boston, dejando atrás a su esposo y a sus hijos pequeños, algo que para la sociedad de la época era casi impensable.
Una aventura alrededor del mundo
Después de comenzar su viaje desde Boston, Annie pronto entendió que debía adaptar su equipamiento. Cambió sus pesadas faldas por bloomers (una especie de falda-pantalón más cómoda que permitía mayor libertad de movimiento) y reemplazó su bicicleta Columbia por una Sterling más ligera, pensada originalmente para hombres.
Tras viajar de Nueva York a Chicago, decidió modificar su ruta y embarcarse hacia Europa.
Llegó a El Havre, Francia, el 3 de diciembre de 1894. Desde allí recorrió varias ciudades europeas, viajando de París a Marsella en aproximadamente dos semanas, lo que le dio gran reconocimiento público.
Luego continuó su travesía por el Mediterráneo, pasando por Egipto, donde realizó pequeñas excursiones por el país. Posteriormente viajó hacia Jerusalén y otras regiones del Medio Oriente, antes de embarcarse rumbo a Colombo y Singapur.
Durante el viaje también desarrolló una sorprendente habilidad para la promoción y la publicidad. La empresa de agua mineral Londonderry Lithia le pagó 100 dólares para que llevara su nombre en la bicicleta, y Annie adoptó el apellido “Londonderry” como parte de su identidad pública.
En cierta forma, convirtió su bicicleta y su propia figura en una especie de valla publicitaria ambulante, llevando carteles y cintas promocionales en sus recorridos por distintas ciudades del mundo.
Para el público de la época victoriana, Annie era todo un espectáculo.
La “Nueva Mujer”

El periódico New York World, en su edición del 20 de octubre de 1895, describió su aventura como:
“El viaje más extraordinario jamás emprendido por una mujer”.
Según su propio relato, todo comenzó como una apuesta con dos miembros de su club en Boston. El reto consistía en dar la vuelta al mundo en bicicleta en 15 meses.
Después de regresar a los Estados Unidos a través de San Francisco, el 23 de marzo de 1895, Annie continuó pedaleando hacia Los Ángeles, luego a El Paso y posteriormente hacia Denver, donde llegó el 12 de agosto de 1895.
Durante el trayecto ofrecía relatos de sus aventuras a la prensa y al público, convirtiéndose en una figura muy conocida en la opinión pública de la época.
Finalmente llegó nuevamente a Boston el 24 de septiembre de 1895, aproximadamente quince meses después de haber iniciado su viaje.
A pesar de las críticas de algunos que afirmaban que había viajado más “con” una bicicleta que “en” una, Annie también participó en varias carreras locales en Estados Unidos, demostrando ser una ciclista competente.
Tras su aventura, Annie escribió artículos para el New York World bajo el nombre de “The New Woman” (La Nueva Mujer).
En uno de ellos escribió:
“Soy una periodista y una Nueva Mujer. Si ese término significa que me creo capaz de hacer cualquier cosa que pueda hacer un hombre”.
Su fama, sin embargo, fue disminuyendo con los años. Annie murió en 1947.
El redescubrimiento de su historia
En 2007, su historia volvió a cobrar relevancia cuando su sobrino nieto Peter Zheutlin publicó el libro:
Around the World on Two Wheels: Annie Londonderry’s Extraordinary Ride.
Más adelante, en 2011, Evalyn Parry estrenó el musical “SPIN”, basado en la vida de Londonderry.
También se produjo el documental “The New Woman: Annie ‘Londonderry’ Kopchovsky”, dirigido por Gillian Klempner Willman y estrenado en 2013.
Para quienes quieran conocer más sobre su extraordinaria aventura, existe también un documental que explora su historia y el impacto que tuvo en la cultura de su época.
Mujeres que siguieron pedaleando la historia
La historia del ciclismo femenino no terminó con Annie Londonderry.
Décadas más tarde, la ciclista italiana Alfonsina Strada desafiaría nuevamente las normas sociales al convertirse en la primera mujer en competir en el Giro d’Italia en 1924.
Puedes leer más sobre su increíble historia en nuestro artículo “Alfonsina Strada: la primera mujer en competir en el Giro de Italia”.
Pedalear sin miedo
Esperamos que historias como estas estimulen a que más mujeres decidan utilizar la bicicleta en su vida diaria, sin temores ni miedos.
Como dice el lema de una campaña de educación vial impulsada por ciclistas de Baní:
“Queremos montar bicicleta sin miedo.”
#pedalearsinmiedo
Porque cada mujer que decide subirse a una bicicleta sigue escribiendo una historia que comenzó hace más de un siglo.
Si te interesa la historia del ciclismo, puedes explorar más en nuestra guía: Historia del ciclismo: momentos que cambiaron la bicicleta.
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