8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
Hoy lo celebramos recordando a una grande en la historia del ciclismo mundial: Alfonsina Strada.
¿Sabes quién fue?
Apuesto a que muchos no tienen idea. Por eso quiero compartir contigo parte de su vida y de sus logros.
Alfonsa Rosa María Morini, mejor conocida como Alfonsina Strada, nació el 16 de marzo de 1891 en Castelfranco Emilia, Italia. Curiosamente, su nacimiento ocurrió apenas unos días después de lo que hoy conocemos como el Día Internacional de la Mujer, una fecha que con el tiempo se convertiría en símbolo de la lucha por la igualdad.
Strada es reconocida por ser la primera mujer en competir en grandes carreras de ciclismo dominadas por hombres, en una época en la que el ciclismo vivía un auge extraordinario durante la Belle Époque. Participó en el Giro de Lombardía en 1917 y 1918, y más tarde en el histórico Giro de Italia de 1924.
Por su carácter y resistencia sobre la bicicleta llegó a ganarse un apodo memorable:
“El diablo en vestido”.
Su historia la convirtió en una de las pioneras del ciclismo femenino y en una figura única dentro de la historia del deporte.

Orígenes
Fue la segunda de diez hijos de Carlo Morini y Virginia Marchesini, una pareja de campesinos analfabetos. Su primera bicicleta fue la de su padre, una máquina vieja que apenas funcionaba.
Alfonsina aprendió a montar en ella y, al verla, sintió algo parecido al amor a primera vista. Allí descubrió su verdadera pasión. Cuando cumplió catorce años, la joven ya participaba en diversas competencias, muchas veces en secreto.
Su madre descubrió que Alfonsina mentía diciendo que iba a la misa dominical, cuando en realidad se escapaba para competir —imagínense en aquella época—. Ante esta situación, su madre le dijo que si quería seguir corriendo tendría que casarse e irse de casa.
Ni corta ni perezosa, en 1915 se casó con un mecánico y cincelador llamado Luigi Strada, con quien más tarde se mudaría a la ciudad de Milán.
¿Sabes cuál fue su regalo de bodas?
Una bicicleta.
Su esposo no solo la apoyó, sino que con el tiempo se convertiría también en su entrenador.
Para poder competir, en algunas ocasiones inscribían su nombre de forma que no se supiera el sexo del participante. Por esta razón, en algunos listados aparece como “Alfonsín Strada”. La ausencia de una “o” o una “a” en su nombre hacía imposible saber si se trataba de un hombre o una mujer. La verdad se descubría muchas veces justo antes del inicio de una carrera… cuando ya era demasiado tarde para impedir su participación.
Carrera deportiva
En una de sus primeras competiciones llegó en la posición 74, a una hora del líder, algo que en ese momento no era considerado fuera de lo normal.
Posteriormente terminó en la posición 50 de 65 competidores en una etapa entre Génova y Florencia.
Se estima que Alfonsina llegó a ganar alrededor de 36 carreras compitiendo contra hombres. Corrió en París y en varias ciudades europeas.
Según algunas crónicas de la época, en la carrera de 1917 terminó en la posición 32, mientras que en 1918 finalizó en la posición 21, por delante de varios corredores hombres.
Entre sus hazañas destaca haber completado 204 kilómetros por caminos rurales, algo extraordinario para la época.
En 1938 estableció un récord mundial femenino recorriendo 32,58 kilómetros en una hora.

Últimos años
Luigi Strada murió en 1946.
Tras la muerte de su gran amor, Alfonsina volvió a casarse en 1950 con Carlo Messori, un ciclista retirado. Juntos abrieron una tienda de bicicletas en la Via Varesina, en Milán.
En sus últimos años vivió sola en Milán y seguía yendo todos los días a su tienda en bicicleta, hasta que decidió comprar una motocicleta.
El 3 de septiembre de 1959 sufrió una caída de su moto. El impacto le provocó un ataque al corazón y murió a los 68 años, pocos minutos antes de llegar al hospital.
Su autobiografía quedó inconclusa.
Hoy, una de sus bicicletas forma parte de la colección del Santuario de la Madonna del Ghisallo, cerca del Lago Como, en Italia, un lugar considerado sagrado para la historia del ciclismo.

La historia de Alfonsina Strada es mucho más que la de una ciclista que se atrevió a competir contra hombres. Es la historia de una mujer que, en una época llena de prejuicios, se abrió paso con la única herramienta que tenía: su determinación y una bicicleta.
Hoy su nombre ocupa un lugar especial en la historia del ciclismo mundial y su legado sigue inspirando a nuevas generaciones de ciclistas.
Cada vez que vemos a una mujer competir en el pelotón profesional o pedalear libremente por las calles de una ciudad, es inevitable pensar que parte de ese camino comenzó con pioneras como Alfonsina.
Porque antes de que el ciclismo femenino fuera reconocido, ella ya estaba pedaleando contra la historia.
Y si algo nos enseñan historias como la suya es que la bicicleta siempre ha sido más que un deporte: también es una forma de libertad, de comunidad y de celebrar la vida. Incluso hay quienes han decidido celebrar momentos únicos de esa manera, como en esta cicloboda que recorrió las calles de Santo Domingo.
Si te interesa la historia del ciclismo, puedes explorar más en nuestra guía: Historia del ciclismo: momentos que cambiaron la bicicleta.
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