Por: Juan Conde

En la República Dominicana, hablar de movilidad es hablar inevitablemente de congestión. Santo Domingo, con sus interminables tapones, ha hecho evidente la necesidad de repensar la forma en que la ciudad se mueve. Dentro del plan RD se Mueve, una de las iniciativas más ambiciosas es el sistema de transporte escolar TRAE, que busca reducir la carga vehicular y ofrecer una solución segura para miles de familias.

En la primera parte de esta serie, exploramos cómo TRAE puede incidir en el tránsito capitalino. En la segunda, analizamos el papel que podrían jugar los colegios privados en su integración. Ahora, en esta tercera entrega, ampliamos la mirada: revisamos experiencias internacionales que pueden servir de referencia y, al mismo tiempo, miramos hacia dentro para entender el papel regulador del INTRANT en la seguridad escolar.

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Bogotá y Medellín: movilidad escolar como política pública

Colombia se ha convertido en un laboratorio de políticas públicas de movilidad urbana. En Medellín, el transporte escolar es parte de un ecosistema que integra subsidios, acompañamiento y conectividad con el sistema público. El programa municipal garantiza que los estudiantes más vulnerables cuenten con transporte gratuito o subsidiado, disminuyendo la deserción escolar y reduciendo la cantidad de vehículos privados en las calles.

Bogotá, por su parte, ha desarrollado un modelo complementario al TransMilenio, ofreciendo subsidios de transporte a estudiantes de bajos recursos. La idea es que los jóvenes puedan movilizarse en un sistema que ya está diseñado para mover a millones de pasajeros, lo que refuerza la visión de que el transporte escolar no tiene por qué ser un servicio aislado, sino que puede integrarse al transporte urbano masivo.

El impacto de ambos casos va más allá de la movilidad: alivia el bolsillo familiar, mejora la asistencia escolar y, sobre todo, crea un cambio cultural en cómo se entiende el transporte de los estudiantes.

España: una apuesta por la seguridad y la organización

Europa también ofrece ejemplos relevantes. En España, el transporte escolar está altamente regulado y supervisado. Cada autobús debe cumplir con requisitos específicos:

  • Vehículos adaptados con cinturones de seguridad obligatorios en todos los asientos.
  • Conductores especializados, con experiencia, formación en seguridad vial y verificación de antecedentes.
  • Acompañantes en ruta cuando viajan menores de 12 años, lo que garantiza acompañamiento adulto dentro de cada unidad.
  • Inspecciones técnicas periódicas, que validan el estado mecánico y las condiciones de seguridad de los vehículos.

Además, existe una coordinación estrecha con el sistema educativo, de manera que el transporte no se percibe como un “extra”, sino como parte del derecho al acceso a la educación.

El resultado es un modelo en el que las familias confían plenamente. El transporte escolar en España no es solo un alivio logístico, es un servicio que transmite tranquilidad, seguridad y certeza.

El rol del INTRANT en la seguridad escolar

En la República Dominicana, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) es la entidad responsable de dar marco legal y operativo al transporte escolar. La Ley 63-17 establece que ningún servicio de esta naturaleza puede operar sin una licencia de operación expedida por el INTRANT, lo que garantiza que cada unidad que transporta estudiantes esté debidamente registrada y supervisada.

Entre los requisitos que este organismo establece se encuentran:

  • Registro oficial de cada vehículo escolar en un padrón nacional, identificado con un Código de Identificación Vehicular (CIV) único.
  • Cumplimiento de la Normativa 527-20, que define aspectos técnicos como el color amarillo característico, la rotulación visible con la palabra “TRANSPORTE ESCOLAR” y la instalación obligatoria de cinturones, cámaras de vigilancia, GPS y salidas de emergencia.
  • Acompañante en ruta obligatorio para rutas con niños pequeños, reforzando la seguridad durante el trayecto.
  • Capacitación permanente de choferes y auxiliares, realizada a través de la Escuela Nacional de Educación Vial (ENEVIAL), con formación en seguridad, manejo defensivo y atención infantil.
  • Inspecciones técnicas periódicas, que evalúan desde el mantenimiento de los vehículos hasta la validez de documentos y la antigüedad de las unidades.

Sin embargo, en la práctica dominicana el autobús amarillo —ese que en países como Estados Unidos o España es sinónimo de transporte escolar seguro— ha adquirido un uso mucho más amplio. En República Dominicana lo vemos a diario trasladando personal de empresas, en giras hacia los pueblos o incluso como servicio escolar improvisado sin cumplir con todos los requisitos del INTRANT. Lo que afuera es sinónimo de organización y seguridad, aquí se convirtió en símbolo de informalidad y adaptación.

De esta manera, el INTRANT no solo regula, sino que también crea condiciones para que el transporte escolar sea un servicio seguro y estandarizado. Este marco normativo se convierte en un aliado natural de programas como TRAE, ya que ofrece la base legal y técnica para garantizar que la expansión del sistema no se limite a más rutas, sino también a viajes más seguros y confiables para los estudiantes.

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TRAE frente al espejo internacional

Si comparamos las experiencias de Bogotá, Medellín y España con lo que ocurre en República Dominicana, encontramos similitudes y diferencias que marcan el rumbo de lo que se debe consolidar en el futuro:

AspectoModelos InternacionalesRepública Dominicana (INTRANT + TRAE)
RegulaciónEstricta, con protocolos y supervisión constanteMarco legal definido (Ley 63-17, Normativa 527-20), en fase de consolidación
SeguridadCinturones, acompañantes, inspecciones regularesRequisitos similares, aplicados progresivamente
CoberturaAlta integración con transporte público o sistemas educativosAún en fase piloto con TRAE, con potencial de crecimiento
Confianza socialConsolidada, percepción positiva del servicioRetos de credibilidad y de cumplimiento normativo

Lo que muestran estos datos es que el desafío de República Dominicana no es inventar desde cero, sino aplicar y consolidar lo que ya existe en papel. El INTRANT tiene un marco legal claro; el reto es la implementación efectiva y la confianza ciudadana.

Una oportunidad que no debe perderse

El sistema TRAE representa una apuesta estratégica para mejorar la movilidad en Santo Domingo y otras ciudades del país. Pero más allá de reducir tapones, la clave está en garantizar un servicio seguro, confiable y regulado.

Las experiencias internacionales ofrecen aprendizajes claros: no basta con poner buses en la calle, hay que asegurar que esos buses estén regulados, que los choferes estén capacitados, que haya acompañantes responsables y que las familias perciban el servicio como una verdadera extensión del derecho a la educación.

En ese sentido, el INTRANT juega un papel decisivo. Si el plan TRAE logra articularse con la normativa ya existente y si se cumple de manera estricta lo que la Ley 63-17 y la Normativa 527-20 establecen, la República Dominicana podría avanzar hacia un modelo de transporte escolar que combine lo mejor de los ejemplos internacionales con una aplicación local sólida.

En conclusión, RD se Mueve no debe quedarse en un eslogan, sino traducirse en un sistema donde cada viaje escolar sea sinónimo de seguridad, confianza y futuro.


Fuentes consultadas


Este artículo fue corregido y modificado con la asistencia de ChatGPT y Cluade Sonnet4.


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