Por Juan Conde

¿Qué es una cicloboda o boda en bicicletas?

Una cicloboda o boda en bicicletas es una boda en la que la bicicleta forma parte central de la celebración. Los novios, invitados y participantes se desplazan en bicicleta y el evento incorpora elementos de la cultura ciclista y la movilidad urbana dentro de la ceremonia.

Este tipo de celebraciones han aparecido en distintas ciudades del mundo como una forma creativa de integrar el amor por la bicicleta, la movilidad sostenible y la vida urbana en un momento tan especial como una boda.

En 2012, Santo Domingo fue escenario de una de estas celebraciones cuando una caravana de ciclistas recorrió la ciudad para participar en lo que terminaría siendo la primera cicloboda documentada en República Dominicana.

El 19 de agosto de 2012 pedaleé hacia mi propia boda.

No es una metáfora. Aquella tarde recorrí las calles de Santo Domingo acompañado por decenas de ciclistas hasta llegar a la Plaza España, en la Zona Colonial, donde finalmente celebramos la ceremonia. Con el tiempo, muchos comenzaron a llamar a ese evento simplemente la Cicloboda.

Catorce años después, sigo recordando ese día no solo como una celebración personal, sino también como un pequeño episodio dentro de la historia del ciclismo urbano dominicano. Para quienes vivimos la bicicleta como parte de la vida cotidiana, aquella boda fue una forma natural —y también simbólica— de celebrar nuestra historia sobre dos ruedas.

  • Salida de la caravana de bicicletas durante la cicloboda en Santo Domingo en 2012.
  • Entrevista de medios de comunicación a los novios durante la cicloboda en Santo Domingo junto al propietario de la tienda Aro & Pedal.
  • Ceremonia de la primera boda en bicicleta celebrada en Santo Domingo en 2012.
  • mapa-recorrido-cicloboda-santo-domingo-2012.jpg

Un amor que comenzó pedaleando

La historia empezó dos años antes.

En 2010 coincidí en una ruta ciclista en Santo Domingo con Elaine Hernández, creadora de la guía gastronómica Bocatips. Lo que comenzó como simples pedaleos por la ciudad pronto se convirtió en una relación marcada por una pasión compartida: la bicicleta.

Con el tiempo comprendí que, si alguna vez le pedía matrimonio, tenía que hacerlo de la misma manera en que nos habíamos conocido.

Así que lo hice durante una rodada en el Parque Mirador Sur, sobre dos ruedas, en medio de un recorrido como tantos otros que habíamos hecho juntos.

Ese momento quedó registrado en video y, sin que lo supiéramos entonces, fue también el punto de partida de una idea que empezaba a tomar forma: si el compromiso había ocurrido en bicicleta, tal vez la boda también podía serlo.

👉 Video del ciclo-compromiso
Así fue el momento en que le pedí matrimonio durante una rodada en el Mirador Sur.

Aunque muchas personas suelen pensar que la cicloboda fue una ocurrencia mía, en realidad la idea fue tomando forma entre varias personas cercanas. Nelson Peralta, Pamely Hernández —prima de Elaine— y la propia Elaine participaron en las conversaciones iniciales que terminaron dando vida a lo que más tarde se conocería como la cicloboda.

En ese momento no sabíamos si algo así se había hecho antes en el país.

Lo que sí sabíamos era que la bicicleta había sido parte importante de nuestra historia, así que tenía sentido que también lo fuera en nuestra boda.

La idea comenzó a crecer entre amigos y miembros de la comunidad ciclista. Poco a poco dejó de ser una simple ocurrencia y empezó a convertirse en algo más grande: un evento colectivo donde la bicicleta sería protagonista.

Así comenzó a gestarse lo que terminaría siendo la primera boda en bicicleta celebrada en República Dominicana.

  • Grupo de ciclistas que acompañó el ciclo compromiso durante una rodada en el parque Mirador Sur en Santo Domingo.
  • Propuesta de matrimonio en bicicleta durante una rodada en el parque Mirador Sur en Santo Domingo.

El día que Santo Domingo pedaleó hacia el altar

La tarde del domingo 19 de agosto de 2012, alrededor de las 2:30 p.m., comenzó el recorrido.

El punto de partida fue la tienda Aro & Pedal, en la avenida Winston Churchill. Desde allí partió una caravana de bicicletas encabezada por nosotros, los novios.

Decenas de ciclistas se sumaron al trayecto mientras avanzábamos por la ciudad. El recorrido, que atravesó varias avenidas de Santo Domingo, terminó en Plaza España, uno de los espacios más emblemáticos de la Zona Colonial.

Entre timbrazos, curiosidad de los transeúntes y muchas sonrisas, llegamos finalmente al lugar donde se celebraría la ceremonia.

El recorrido de la cicloboda por las calles de Santo Domingo quedó registrado en este video, donde se puede apreciar la caravana de ciclistas avanzando desde la tienda Aro & Pedal hasta la Zona Colonial.

👉 Video de la ciclo boda

Ciclistas acompañando a los novios durante la cicloboda por las calles de Santo Domingo.
Ciclistas acompañan a los novios durante el recorrido de la cicloboda por las calles de Santo Domingo el 19 de agosto de 2012.

Una ceremonia sobre dos ruedas

Antes de comenzar la ceremonia llegamos hasta el altar pedaleando. Una alfombra roja marcaba el camino mientras nuestros amigos ciclistas se colocaban a ambos lados formando un pasillo acordonado.

Allí, frente a todos, recibí a Elaine de manos de su padre, don Miguel Hernández —ya fallecido—, en uno de los momentos más emotivos de toda la celebración.

Solo entonces dejamos a un lado las bicicletas y nos preparamos para el inicio de la ceremonia.

Elaine utilizó un velo diseñado por Luis Domínguez, conocido como el rey de las novias. Ambos llevamos jerseys ciclistas diseñados especialmente para la ocasión: el de Elaine con apariencia de vestido de novia y el mío con apariencia de esmoquin, una forma de combinar la estética de una boda tradicional con el espíritu del ciclismo.

La ceremonia fue oficiada por los pastores evangélicos Alex y Reina González.

Los anillos llegaron de una manera muy particular: Nelson Peralta los llevó atados a un sillín de bicicleta, mientras que los trillizos Chang participaron en el desfile llevando la Biblia y las bicicletas de los novios.

El pastel nupcial, diseñado por el chef Ariel Peñalva, de Chocoa Pastelería, pesaba alrededor de 25 libras y tenía forma de pista de ciclismo de montaña.

Cada detalle buscaba mantener el mismo espíritu que había dado origen a la idea: celebrar el amor sin abandonar la bicicleta.

Damas de honor junto a la novia Elaine Hernandez de la cicboda 2012.
Damas de honor posando junto a la novia Elaine Hernandez de la cicboda 2012.

Una boda que también fue digital

Algo que hoy parece completamente normal, en 2012 todavía era bastante novedoso: integrar activamente las redes sociales en un evento como una boda.

La cicloboda tuvo sus propios hashtags (#Cicloboda y #LaCicloboda), que permitió seguir la actividad y las publicaciones en tiempo real.

Los participantes se registraron previamente mediante Google Docs, mientras que algunos utilizaron Foursquare y Twitter para compartir su ubicación durante el recorrido.

La cobertura fotográfica también se difundió a través de Instagram, gracias a la comunidad local de IGERSRD, que documentó distintos momentos de la caravana ciclista y la ceremonia.

Sin proponérnoslo, el evento terminó convirtiéndose en una especie de experimento espontáneo de participación digital colectiva, donde la experiencia de la boda se extendió más allá de las calles de Santo Domingo hacia el espacio virtual.

  • Ninos avanzan en desfile nupcial cicloboda2012.
  • Pareja de novios topebizcocho de la cicloboda 2012.
  • Anillo matrimonio cicloboda 2012

La atención de los medios

La originalidad del evento llamó la atención de varios medios de comunicación.

En República Dominicana fue reseñado por Diario Libre, Listín Diario, Acento, Noticias SIN, CDN y Santo Domingo Corre, entre otros.

El entonces ministro de Deportes y Ex-Vicepresidente de la República Dominicana, Jaime David Fernández Mirabal, incluso participó en el recorrido y bautizó el evento con el nombre de “cicli-boda”.

Gracias a la distribución de Agencia EFE, la historia también apareció en medios internacionales como 20 Minutos en España, La Opinión en Estados Unidos, ABC Color en Paraguay, El Universo en Ecuador, Correo en Perú así como el programa Al Rojo Vivo de Telemundo.

Por un día, una boda celebrada sobre bicicletas en Santo Domingo terminó dando la vuelta al mundo.

La presencia de autoridades y dirigentes vinculados al ciclismo también dio legitimidad a un evento que combinaba deporte, cultura y ciudadanía.

  • Novios junto al ex vicepresidente de la Republica Dominicana Jaime David Fernandez MIrabal en la cicloboda 2012.
  • Ex vicepresidente de la Republica Dominicana Jaime David Fernandez Mirabal en la cicloboda 2012.

El inicio de algo más grande

Con el paso de los años comprendí que aquella boda había sido algo más que una celebración personal.

De alguna manera fue el punto de partida de lo que más tarde se convertiría en Soy Ciclista Urbano, una plataforma dedicada a promover la bicicleta y la micromovilidad en República Dominicana.

Lo que empezó como una experiencia personal terminó conectándose con un tema mucho más amplio: la relación entre la bicicleta, la movilidad urbana y la vida urbana.

Catorce años después

Mirando hacia atrás, la cicloboda dejó varias reflexiones.

Demostró que las tradiciones pueden reinventarse sin perder su significado.

Anticipó conversaciones que hoy son comunes sobre movilidad sostenible y uso del espacio urbano.

Y también mostró que la bicicleta puede ser mucho más que un medio de transporte o un deporte: puede ser un símbolo de comunidad.

Un pequeño capítulo en la historia del ciclismo dominicano

Hoy pienso en aquella caravana de bicicletas que recorrió Santo Domingo como un momento muy particular dentro de la cultura ciclista del país y dentro de la historia del ciclismo en República Dominicana.

Tal vez fue solo un episodio curioso, o tal vez fue una pequeña señal de algo más grande: que la bicicleta, poco a poco, empezaba a ocupar un lugar distinto en la vida urbana dominicana.

La historia de la bicicleta —desde la draisiana hasta las modalidades modernas— sigue evolucionando en nuestras ciudades.

Lo que sí sé es que aquel 19 de agosto de 2012 no solo celebré mi boda.

También celebré, sin saberlo, el comienzo de una historia que todavía seguimos pedaleando.

¿Y tú?

¿Te atreverías a decir “sí” sobre una bicicleta?

Si alguna vez has vivido una historia donde la bicicleta haya sido protagonista —una boda, un viaje, una amistad o un momento especial— compártela con nosotros.

Puedes seguir leyendo más historias sobre ciclismo urbano, movilidad y cultura ciclista en Soy Ciclista Urbano.


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