Recomendaciones para las instituciones de América Latina y el Caribe

En América Latina las autoridades urbanas están prestando cada vez más interés en promover la bicicleta como medio de transporte cotidiano y en rescatar el valor que ha tenido por décadas como engranaje de la vida en comunidad.

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Sabemos que hacerlo permite afianzar estilos de vida bajos en carbono, disminuir la congestión vehicular, reducir tiempos de viaje, favorecer los encuentros ciudadanos, evitar el exceso humo y ruido, mejorar la salud de las personas, y promover la equidad. En este sentido, los gobiernos locales han respondido a la creciente popularidad de la bicicleta, creando infraestructura y realizando actividades de promoción. Sin embargo, en muchos casos las políticas y medidas entusiastas han resultado ser poco coordinadas porque no han sido sostenibles e integradas debido a la débil capacidad institucional y ausencia sostenida de fuentes de financiamiento en el mediano plazo.

Promover el uso de la bicicleta en las ciudades requiere una conciencia clara de las necesidades de sus usuarios y una preparación administrativa, humana, financiera y técnica para atenderlas. Esta preparación invita a comprender que las instituciones no solo son las entidades del estado, sino también los comportamientos adquiridos históricamente por las personas, los valores y la moral. Por ende, la modificación de las instituciones debe trascender la mera reorganización de estructuras y funciones del gobierno para orientarse en cambiar los patrones de comportamiento de las personas.

Por consiguiente, los gobiernos locales requieren acciones concretas no solo para respaldar con hechos los discursos políticos con los cuales resultaron elegidos, sino para sacarle provecho a las estructuras de gestión pública que administran y con cuyo desarrollo se han comprometido. También es importante la planeación a largo plazo y la consolidación progresiva de políticas públicas para las ciudades. Por eso se ofrece esta guía, como instrumento

que le permita a un tomador de decisiones identificar oportunidades de mejora en el corto plazo y, al mismo tiempo, dejar sentados los cimientos para fortalecer la cicloinclusión en el largo plazo. Hay que prepararse y entrenar. Hacer pilotos, calibrar procesos y calcular costos. Aprender haciendo siempre es útil pero, mientras tanto, hay que prepararse a conciencia para el futuro.

En este contexto, el BID a través del Bien Público Regional “Estrategia integral para el uso de la bicicleta en ciudades de América Latina” ejecutado por la Universidad de Los Andes de Colombia, desarrolló esta guía con el objetivo de orientar a los gobiernos locales de América Latina para que promuevan de forma eficiente, ambiciosa, segura y responsable el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano cotidiano. Para hacerlo, se ofrecen seis capítulos correspondientes con recomendaciones específicas para preparar a las instituciones que dirigen los procesos de planeación, implementación y seguimiento de políticas públicas de movilidad urbana.

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