Por: Juan Conde

La bicicleta siempre ha sido parte del día a día de los cubanos. En la Isla, fue popular tanto para el deporte como para el simple disfrute, hasta que llegó la crisis económica de los 90 y con ella casi desapareció el transporte público. Entonces, todos, sin importar quién, tuvieron que aprender a montar si querían llegar a algún lado. Fue el verdadero boom de la bicicleta en Cuba.

La sociedad cubana y la llegada de la bicicleta en el siglo XIX

A finales del siglo XIX, Cuba era aún colonia española, en plena agitación social. Las clases estaban muy marcadas y los movimientos independentistas comenzaban a tomar más fuerza. La economía giraba en torno al azúcar y el tabaco, mientras La Habana empezaba a modernizarse con tranvías y calles adoquinadas.

Imagen generada por Microsoft Designer IA.

En ese contexto, la llegada de la bicicleta en 1882, importada por el comerciante español Claudio Graña, marcó un antes y un después. La bicicleta simbolizaba avance, modernidad y libertad de movimiento para una élite urbana curiosa y ávida de progreso.

Titina, pionera del ciclismo femenino en Cuba

También hay que mencionar a Antonia Martínez, conocida como Titina, una española que se convirtió en una de las primeras mujeres en montar bicicleta en Cuba. En una época donde esto era socialmente mal visto, su atrevimiento fue un acto de empoderamiento y libertad. Titina no solo montaba, también inspiraba.

¿Cómo era aquella primera bicicleta?

La bicicleta más representativa de esa época es la llamada penny-farthing o “bicicleta de rueda alta”:

  • Diseño: rueda delantera enorme, trasera pequeña.
  • Época: muy popular entre 1870 y 1880.
  • Uso: peligrosa, difícil de montar.
  • Materiales: hierro o acero.
  • Nombre: inspirado en monedas británicas (penny y farthing).
  • Importancia: precursoras de la bicicleta moderna.
17th October 1932: Edwin Davey, riding a penny farthing bicycle over Lambeth bridge in London, and blowing a bugle to warn of his approach. (Photo by Fox Photos/Getty Images)

Las primeras competencias y clubes ciclísticos en la Isla

Ya para 1885, ciudades como La Habana estaban llenas de bicicletas y se fundaron los primeros clubes ciclísticos. En 1889 se organizó la primera carrera oficial en Cuba, entre Cienfuegos y La Habana, de 100 millas. Un evento histórico que puso al ciclismo en el mapa deportivo nacional.

Antes de terminar el siglo, ya existían clubes en Sagua la Grande, Matanzas, Güines y otras ciudades importantes.

La bicicleta en Cuba: mucho más que dos ruedas

En Cuba, la bicicleta nunca ha sido solo un medio de transporte o un objeto deportivo. Es un símbolo de resistencia, ingenio y cotidianidad en una isla donde la escasez ha moldeado la relación entre las personas y sus vehículos. Esta relación ha sido retratada en el arte, el cine y la memoria popular.

Cuando la caída de la Unión Soviética dejó a Cuba sin petróleo en los años 90, el gobierno impulsó la «Revolución de la Bicicleta»: fábricas chinas enviaron medio millón de bicis, y La Habana se llenó de ciclistas.
«Era común ver a médicos, artistas y obreros pedaleando juntos bajo el sol caribeño», recuerda un habanero en el documental Ciclo (2020).

También el cine capturó ese momento:

  • Bicitren (2016), cortometraje de Yaniel F. Meléndez, muestra cómo los cubanos adaptaron bicis para crear «trenes» de carga.
  • En Lista de Espera (2000), simboliza la paciencia y el humor ante la adversidad.
  • Habana Bikes (2014), un cortometraje de Diego Vivanco y Kauri Multimedia

La bici como arte: fotografía y memoria

La bicicleta también ha inspirado a artistas y fotógrafos:

  • Cuba en Bicicleta, de Andrea Peruzzi, es una colección de imágenes que captura la elegancia decadente de las calles habaneras.
  • Andrew Moore ha fotografiado bicicletas oxidadas junto a edificios coloniales, convirtiéndolas en símbolos de resistencia urbana.

Competir sobre pedales: la Vuelta a Cuba

Mientras las calles se llenaban de ciclistas cotidianos, la Vuelta a Cuba, creada en 1964, se convirtió en la carrera más importante del Caribe.
Atletas como Raúl Marcelo Vázquez llevaron el nombre de la isla al extranjero, muchas veces con bicicletas reparadas con piezas recicladas.
«Los corredores cubanos arreglaban sus propias bicis con piezas recicladas», destaca un reportaje de la BBC (Cuba’s Bike Culture).

¿Por qué importa esta historia?

La historia ciclista de Cuba tiene una fuerza simbólica que va más allá del transporte. Es un espejo de la resiliencia de un pueblo. Para los ciclistas urbanos del mundo, Cuba ofrece lecciones únicas:

  • La bici como igualador social: En Cuba, todos pedalean.
  • Innovación frente a la escasez: Talleres callejeros logran mantener vivas bicicletas de los años 60.
  • Memoria viva: Cada pedalada cubana lleva décadas de historia.

Conocer esta historia nos permite entender que la bicicleta, en Cuba y en el mundo, no es solo un medio de transporte. Es cultura, identidad, resiliencia. Desde Claudio Graña y Titina hasta los bicitaxistas y ciclistas urbanos de hoy, la bici ha acompañado al pueblo cubano en sus transformaciones.

«En Cuba, la bicicleta no es un capricho verde… es un testigo de lo que ocurre cuando un pueblo se aferra a lo esencial.»

Rodemos con esa historia a cuestas y con la mirada puesta hacia delante. Porque cada pedalazo nos conecta con el ayer, pero también nos empuja hacia un mañana más sostenible.


Este artículo fue corregido y modificado con la asistencia de ChatGPT, un modelo de lenguaje desarrollado por OpenAI. Las imágenes fueron generadas con Microsfot DesignerAI.

Fotografía Bicicleta Penny-Farthing: Fox Photos/Getty Images


Este artículo fue corregido y modificado con la asistencia de ChatGPT, un modelo de lenguaje desarrollado por OpenAI.


Descubre más desde Soy Ciclista Urbano

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.