Por: Juan Conde

El ciclismo urbano parece un tema ajeno a la geopolítica, pero las cadenas de suministro que sostienen cada pedal, cada neumático y cada cuadro de aluminio cuentan otra historia.
En los últimos años, la industria china de la bicicleta ha enfrentado una serie de golpes directos: aranceles estadounidenses, restricciones comerciales y una creciente desconfianza diplomática que ha empujado a muchas marcas a buscar nuevos destinos. América Latina —y especialmente el Caribe— se ha convertido en un refugio y, al mismo tiempo, en un campo de batalla.

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La bicicleta como víctima de los aranceles

Desde 2018, Estados Unidos impuso fuertes aranceles a las importaciones chinas, afectando directamente a fabricantes de componentes, bicicletas completas y accesorios.
El resultado fue doble:

  • Empresas chinas comenzaron a trasladar parte de su producción a Vietnam, Camboya o Malasia para evitar las tarifas.
  • Y los exportadores buscaron abrir rutas hacia América Latina, donde los impuestos eran más bajos y la demanda de bicicletas urbanas y eléctricas crecía tras la pandemia.

Para muchos países de la región —entre ellos República Dominicana, México y Chile— eso significó bicicletas más accesibles y una mayor diversidad de modelos.
Sin embargo, también los expuso a las presiones de Washington, que ha visto con preocupación el avance económico chino en el continente.

Santo Domingo: del comercio al conflicto

En los últimos meses, varios medios locales han reportado cierres o inspecciones de negocios chinos en República Dominicana, bajo el argumento de “riesgos estructurales” o “fallos de construcción” en los locales.
Aunque oficialmente se trata de medidas de seguridad y cumplimiento, el contexto internacional ha despertado interpretaciones sobre posibles presiones comerciales o diplomáticas.

El nombramiento de Leah Francis Campos como nueva embajadora de Estados Unidos en el país, tras años sin una figura de ese nivel en Santo Domingo, ha coincidido con una retórica más firme frente a Beijing.
Un artículo de Diario Libre (mayo de 2025) tituló:

“Leah Francis Campos eliminará influencia china en RD”.

Aunque no se ha confirmado el tono literal de esa declaración, el encabezado revela la percepción pública: que Washington busca limitar la expansión de la presencia económica china en el país.

A la par, medios como Diario Hispaniola y El Demócrata han informado sobre sanciones e inspecciones a tiendas de capital chino por irregularidades aduanales o laborales, particularmente en la avenida Duarte.
Estos hechos, aunque de naturaleza administrativa, ocurren dentro de un clima diplomático cada vez más tenso.

La ruta comercial de las bicicletas

China es hoy el mayor exportador de bicicletas del mundo, y su red industrial abastece desde marcas de lujo europeas hasta microemprendimientos latinoamericanos.
Un cambio en sus costos —por aranceles, restricciones o sanciones— impacta directamente en el precio final de una bicicleta urbana en Santo Domingo, Bogotá o Buenos Aires.

  • Si EE. UU. impone nuevas tarifas, el acero y el aluminio se encarecen.
  • Si China pierde acceso a ciertos mercados, busca vender con descuentos en otros.
  • Y si los países latinoamericanos se alinean diplomáticamente con Washington, pueden limitar acuerdos o inversiones chinas.

Es decir, los pedales que giran en nuestras calles también lo hacen dentro de un tablero geopolítico mayor.

Un tablero más grande

El regreso de una embajada estadounidense activa en República Dominicana no solo implica diplomacia; también reconfigura el mapa económico del país.
Las inversiones chinas —en infraestructura, energía y comercio minorista— se habían expandido en los últimos años sin un contrapeso político directo.
Pero ahora, con Washington retomando protagonismo, cada relación con empresas chinas parece estar bajo mayor observación.

Esto no es exclusivo del Caribe. En toda América Latina, desde Brasil hasta Panamá, se repite el mismo patrón:

  • EE. UU. busca reforzar su presencia económica.
  • China intenta conservar su acceso a mercados e infraestructura.
  • Los países locales quedan en medio, intentando mantener autonomía económica sin provocar a ninguno de los dos gigantes.

Conclusión: cuando la bicicleta entra en la geopolítica

La bicicleta, ese símbolo de libertad y sostenibilidad, también es hoy un producto que rueda sobre líneas de poder global.
Cada ajuste de arancel, cada discurso diplomático y cada cierre de tienda tiene repercusiones que llegan hasta el espacio urbano donde pedaleamos.

En un mundo donde la movilidad se redefine y las potencias redibujan sus alianzas, América Latina —y en particular República Dominicana— enfrenta un desafío clave:
seguir pedaleando hacia adelante sin que las ruedas se enreden en las tensiones de otros.


Fuentes:

BBC, Reuters, Diario Libre, Diario Hispaniola, El Demócrata, Listín Diario, De Último Minuto y Statista (consultadas entre abril y julio de 2025).


Este artículo fue corregido y modificado con la asistencia de ChatGPT 


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