Por: Juan Conde
Una tendencia mundial toca la puerta de Santo Domingo
La posibilidad de vetar patinetas y motores eléctricos en la Zona Colonial desató un debate que ya se ha vivido en decenas de ciudades históricas del mundo. Desde Roma hasta París, pasando por Nueva York, las autoridades buscan equilibrar la movilidad moderna con la preservación patrimonial, la seguridad vial y la experiencia de los peatones.

La discusión en República Dominicana no es un hecho aislado: es parte de una tendencia global donde las ciudades patrimoniales y turísticas buscan controlar el uso de scooters eléctricos, debido al aumento de accidentes, congestión peatonal y conflictos por la ocupación del espacio público.
En este post analizamos qué está pasando en el mundo, por qué ocurre ahora en Santo Domingo y qué implicaciones tendría para el futuro de la movilidad urbana en el país.
Un fenómeno global: ¿por qué tantas ciudades están limitando los scooters eléctricos?
Los scooters eléctricos aparecieron como una promesa de movilidad sostenible, económica y accesible. Sin embargo, su rápida expansión generó tensiones que muchos ayuntamientos aún no han logrado manejar. Entre los problemas más frecuentes:
- Congestión en aceras y espacios peatonales. Ciudades como París, Madrid o Ciudad de México enfrentaron quejas por scooters estacionados en esquinas, parques y zonas peatonales, bloqueando el paso o generando contaminación visual.
- Choques entre usuarios y peatones. En áreas históricas con calles estrechas —como la Zona Colonial— los peatones compiten por el poco espacio disponible.
- Impacto sobre el turismo y la experiencia urbana. En centros turísticos, los ayuntamientos buscan evitar que los scooters se conviertan en un “ruido visual” o en un riesgo para visitantes que exploran la ciudad caminando.
- Descontrol en flotas de alquiler. Ciudades como Roma y París han vivido episodios donde miles de scooters se acumulan sin regulación clara, generando externalidades negativas.
Por estas razones, varias ciudades optaron por prohibiciones parciales, restricciones horarias, zonas libres de scooters, o incluso retirar completamente las flotas públicas, como hizo París en 2023.
La Zona Colonial: un patrimonio vivo con retos únicos
La Zona Colonial es uno de los espacios urbanos más delicados de República Dominicana: calles angostas, alta densidad turística, residentes, comercio, bicicletas, motores y, más recientemente, la llegada masiva de patinetas eléctricas.
Esto crea un escenario donde convergen:
- Flujos peatonales intensos
- Turistas sin experiencia manejando scooters
- Usuarios de delivery que circulan rápido
- Calles adoquinadas que aumentan riesgos de caída
- Zonas donde los vehículos motorizados ya están limitados
En ese contexto, el ayuntamiento estudia si implementar restricciones similares a las europeas podría mejorar la seguridad, la imagen urbana y la preservación del área.
¿Qué proponen las autoridades?
El debate aún está en proceso, pero entre las posibilidades mencionadas:
- Prohibir el acceso de patinetas eléctricas y motores eléctricos a ciertas calles patrimoniales.
- Limitar horarios para flotas de alquiler.
- Establecer zonas de estacionamiento obligatorio.
- Exigir velocidades máximas más bajas.
- Crear corredores designados para ciclistas y scooters.
La controversia surge porque cualquier medida puede beneficiar a unos sectores… y molestar a otros.
Los argumentos a favor de la prohibición
- Seguridad del peatón como prioridad. Las calles de la Zona Colonial están diseñadas para caminar. Una prohibición podría reducir accidentes en intersecciones concurridas y pasos angostos.
- Protección del patrimonio histórico. Vibraciones, aglomeración y flujos desordenados pueden afectar estructuras antiguas o la estética del entorno.
- Ordenamiento del espacio público. Se busca evitar scooters tirados en aceras, esquinas y plazas.
- Experiencia turística más amigable. Muchos destinos históricos han apostado por priorizar la caminata en sus zonas más emblemáticas.
Los argumentos en contra: ¿retroceso en movilidad sostenible?
Aquí entra el debate más fuerte.
- Afecta a quienes usan scooters como transporte económico. Miles de jóvenes utilizan patinetas eléctricas como alternativa al transporte caras, rápido y libre de combustible.
- Resta competitividad turística. Los visitantes internacionales están acostumbrados a scooters como forma rápida de explorar ciudades.
- Desincentiva la micromovilidad. En un momento donde el mundo empuja hacia soluciones más limpias, prohibir puede enviar el mensaje contrario.
- Puede promover más uso del carro dentro de la Zona. Lo que produciría más congestión, más ruido y más emisiones.
Lecciones del mundo: qué funcionó y qué no
Estudiar otros casos ayuda a prever qué podría pasar en Santo Domingo:
París
Eliminó las flotas de alquiler, pero mantuvo los scooters privados, con reglas estrictas. Resultado: mayor orden, menos accidentes.
Roma
Limitó estacionamientos a zonas designadas. Resultado: sigue el desorden, pero mejora lentamente.
Barcelona
Prohibió scooters en aceras, pero habilitó carriles y estacionamientos. Resultado: convivencia razonable.
Ciudad de México
Reguló flotas con cuotas fijas y registros digitales. Resultado: mejor control y menos saturación.
La moraleja es clara: prohibir completamente rara vez funciona a largo plazo; regular bien casi siempre funciona mejor.
¿Qué modelo podría funcionar para la Zona Colonial?
Una propuesta equilibrada podría incluir:
- Zonas peatonales estrictas con acceso vetado a todo vehículo eléctrico.
- Corredores ciclistas conectados a la Av. El Conde, Las Mercedes, Las Damas y otras vías.
- Velocidad máxima de 10 km/h dentro del casco histórico.
- Estacionamientos exclusivos para scooters, evitando invasión de aceras.
- Educación vial, señalización y vigilancia.
Y sobre todo:
incluir al ciclista y al usuario de micromovilidad en la conversación, cosa que no siempre ocurre.
Para contextualizar este debate, aquí les comparto el enlace a uno de nuestros artículos recientes:
➡️ Micromovilidad en disputa: ¿Aliada o amenaza del ciclismo urbano?
El futuro de la micromovilidad en Santo Domingo se decide ahora
Lo que se determine para la Zona Colonial marcará un precedente nacional.
Si se opta por la prohibición total, será una señal de resistencia al cambio.
Si se regula de forma inteligente, puede convertirse en un laboratorio urbano para el resto del país.
El desafío no es elegir entre tradición o modernidad:
es aprender a hacerlas convivir.
Y ahí, la bicicleta —y la micromovilidad bien gestionada— tienen mucho que aportar.
Fuentes:
- Diario Libre — artículo sobre la propuesta de prohibir patinetas y motores eléctricos en la Zona Colonial. Diario Libre+1
- Diario Libre — denuncia sobre invasión de aceras por patinetas, bicicletas y motores eléctricos en la Zona Colonial. Diario Libre
- CDN Digital — reclamo de ciudadanos y empresarios por su derecho a transitar con patinetas y bicicletas eléctricas en la Zona Colonial. CDN Noticias
- Montpellier (Francia) — prohibición de patinetas eléctricas en parte del centro histórico. en.lebonbon.fr
- Prague Daily News — Praga 1 prohíbe e-scooters en su casco histórico. Prague Daily News
- Prague Daily News — Praga planea prohibir los scooters compartidos desde enero de 2026. Prague Daily News
- Electrive.com — Praga elimina los e-scooters de alquiler. electrive.com
- Městem na kole — análisis sobre la nueva regulación de micromovilidad en Praga.
Este artículo fue corregido y modificado con la asistencia de ChatGPT.
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