A los 51 años, Richard comenzó a sentir un leve temblor en el pulgar izquierdo, seguido de una fuerte tos que con el tiempo se fue haciendo más constante.

“Yo me volvería a hacer la cirugía hasta 10 veces, aunque costará 10 millones de pesos, porque mi calidad de vida cambió del cielo a la tierra”, asegura Richard Abreu Ortiz, paciente operado de estimulación cerebral profunda, un tratamiento para pacientes con Parkinson.
Richard Abreu era vendedor profesional para una empresa privada, hace 3 años dejó su trabajo en el cual tenía 11 años porque ya se hacían evidentes los síntomas de la enfermedad.
“Yo andaba en la calle, yo era representante de una compañía, y los dueños de negocios en vez de fijarse en uno, se fijaban en el brazo que está temblando o la pierna que está cojeando y no en uno, mucha gente me decían que no podía estar en la calle que debía pensionarme”.
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